- Piensas demasiado en lo que pasa con t u pareja y te cuesta detener la mente.
- Vives con ansiedad, angustia, inseguridad o miedo a perder la relación.
- Te cuesta dormir, relajarte o dejar de revisar conversaciones, actitudes o señales.
- Sientes celos, dependencia emocional o dificultad para poner límites.
- Discuten con frecuencia y terminas sintiéndote culpable, confundida o emocionalmente agotada.
- No sabes si continuar, alejarte o cómo tomar decisiones con más claridad.
- Quieres trabajar en ti, aunque tu pareja no quiera ir a terapia.
No dejes tu salud mental a la deriva, estamos listos para escucharte y brindarte toda la información que requieres.
¿Cómo lo logramos?
- A través de un proceso terapéutico individual, trabajamos para comprender lo que te está pasando, reducir la ansiedad, la depresión y fortalecer tus recursos emocionales.
- Ayudandote a tomar decisiones con mayor claridad y seguridad.
- Comprendiendo lo que te pasa.
- Trabajando con estratégias y herramientas terapéuticas que te enseñan como hacerlo.
- Avanzando hacia objetivos y cambios concretos.
- Explorando tus patrones emocionales y relacionales, eso que repites, tu historia y las situaciones que hoy están sosteniendo la ansiedad, depresión o malestar.
Integramos terapia cognitivo-conductual, terapias de tercera generación e hipnosis clínica como herramienta complementaria cuando es apropiado para tu proceso.
El objetivo no es solo hablar de lo que duele, sino ayudarte a recuperar calma, fortalecer límites, tomar decisiones y construir relaciones más sanas contigo y con los demás.
Ansiedad o Depresión.
Si experimentas alguno de los síntomas descritos en la siguiente lista puedes estar sufriendo un problema de ansiedad e inclusive ataques de pánico:
- Sensación de nerviosismo y/o agitación.
- Sensación de que algo malo va a ocurrir.
- Sensación de agitación u opresión en el pecho o palpitaciones.
- Sensación de ahogo o respiración acelerada.
- Sudoración.
- Dificultad para conciliar el sueño o despertar en la madrugada.
- Cansancio o agotamiento.
- Sensación de mareo o desestabilización.
- Dificultad para controlar las preocupaciones porque resulten desproporcionadas o tal vez excesivas..
- Miedo.
- Sensación de hormigueo o entumecimiento de alguna parte del cuerpo como las manos.
- Miedo a morir o perder el control.
La ansiedad es uno de los elementos de nuestro sistema de alerta, se activa cuando nos acecha un peligro o amenaza. Gracias al miedo nuestra especie ha logrado mantenerse a través de los siglos. Sin embargo tiene un parte que no es funcional y que produce un estado de malestar muy importante y tampoco cumple con su función de protegernos.
Cuando nos encontramos en está situación lejos de ayudarnos nos genera más problemas, por ejemplo, no nos permite pensar con claridad y resolver los problemas que tenemos, nuestras emociones se ven alteradas y es fácil explotar en llanto o enojo, tenemos problemas con las personas más cercanas, etc.
Identificar oportunamente un trastorno de ansiedad es muy importante ya que la ansiedad tiene un efecto de bola de nieve en la que entre más tiempo pase sin tomar las medidas adecuadas el malestar se hace más grande y el costo personal es muy alto.







